Flor caminaba, caminaba rápido y
mientras caminaba las lágrimas saltaban de sus ojos como la lluvia sobre su
uniforme, como gotitas suicidas.
Suena el celular y flor atiende:
- no me digas esto, me hacés sentir una pelotuda. No, NO. No me sigue gustando simplemente no lo quiero ver más y la vida no me deja en paz. Pensé que este año, ahora que se fue, no lo iba a volver a ver y VUELVE. SIEMPRE VUELVE
Suena el celular y flor atiende:
- no me digas esto, me hacés sentir una pelotuda. No, NO. No me sigue gustando simplemente no lo quiero ver más y la vida no me deja en paz. Pensé que este año, ahora que se fue, no lo iba a volver a ver y VUELVE. SIEMPRE VUELVE
Flor sube al colectivo entre
llanto, angustia y nudos en la garganta
-$3,30 por favor
Está casi vacío. Son las 14:30 de un jueves lluvioso; hace frío y el cielo está nubladísimo. El colectivo arranca.
-$3,30 por favor
Está casi vacío. Son las 14:30 de un jueves lluvioso; hace frío y el cielo está nubladísimo. El colectivo arranca.
Mientras el colectivo
anda, no puede dejar de llorar en silencio. El señor que está sentado al
lado la mira por el reflejo de su celular y Flor se da cuenta e intenta
controlar las lágrimas, pero es tal la tristeza, la incomodidad de volverlo a
ver, ver cómo se para y se ríe.
-Lo odio. ¿Por qué me pasa esto a mi? Me cagó la vida.
-Lo odio. ¿Por qué me pasa esto a mi? Me cagó la vida.
Se levanta del asiento, va a la
puerta y toca el timbre. El colectivo para y Flor baja. No puede soportar el
sol, ni la ruta, ni la vida, y corre. Mientras sus lágrimas caen y caen el
viento en su cara las va secando. Llega a su casa y se queda sentada en la puerta llorando con su gato.


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