martes, 19 de junio de 2012

Lovely Rita

Te juro que le rompería la cara, por ser un pelotudo. Pero me derrito si me abraza. Nunca  más lo abracé no, obvio, que gran pichón de hijo de puta. Ojalá que le vaya mal en la vida, en serio lo digo, no le deseo el bien. Y lo lindo que es. Me quiero morir. Le pegaría la peor patada en los huevos que alguien pueda recibir, y me quedo corta, porque es tan poco hombre que se merece que lo castren, y después le diría que lo amé, que me perdió, que no me supo cuidar,  que me hizo llorar millones de veces y que deprimió gran parte de mi vida y me hizo sufrir como loca, dándome ganas de fumar pasto con tal de no pensar. CONCHUDO. Encima estás re bueno, la puta que te parió. Un montón de canciones me hacen acordar a él, fue único, fue importantísimo, lo amaba, lo amaba, me tenía ciega, enamorada, pelotuda, cornuda, cornuda me tenía. Las veces que soñé con ahogarlo a besos, ahorcarlo a mimos, pero todo me lleva a matarlo. No es casualidad.

domingo, 10 de junio de 2012

Como toda señorita eras bien histeriquita


Rita toca la puerta del consultorio, como todos los martes a las 5. Su psicóloga le da paso en la habitación, tomando su abrigo y señalándole el sillón. Rita toma asiento y comienza a hablar -No me contesta- dice, -No me llamó, él me dijo que me iba a llamar, no me llama. Mi número no lo olvidó, porque me dijo que lo agendó en su celular. A no ser que me haya mentido, puede ser. Me mintió. Me odia. No me ama, me odia. No me va a llamar. Y yo que le dí todo, mi vida, mi tiempo, mi trabajo. Bueno, hace tres meses que lo conozco. Pero yo le di todo! No lo puedo amar, por qué lo amo si él me odia? 
Irene, su psicóloga, escucha atentamente asintiendo y escribiendo cada palabra. -Y cómo te hace sentir?- pregunta.
-Mal, mal me hace sentir. Sabés qué pienso? Que mientras estoy acá hablando con vos, pierdo mi tiempo. Me hacés perder el tiempo, no sirve de nada que venga; si total esté acá o esté en mi casa el no me va a llamar. Qué absurdo estar acá! (mira hacia abajo, se muerde el labio y entra en razón)- No, no, con vos no es, perdón. Es que yo sé que haga lo que haga, mientras lo esté haciendo él va estar con ella. La conocí el sábado, trabaja con él.
-No creo que estemos en condiciones de tomar decisiones apresuradas o prejuzgar. Contame cómo la conociste.
-Bueno, en realidad no la conocí. Pero es obvio que algo pasa entre ellos. El otro día Maca me contó que los vio tomando un café muy contentos. La típica amante, vestidito rojo, pelo rubio, carré y sonrisa de tevoyacagaratunovio. Ojalá que la haya pasado muy bien, porque no me va a ver más. En qué estaba pensando cuando llegué? Grave es otra cosa! Hoy mismo le digo que saque sus cosas de mi casa. No me merece. Que llore y patalee el muy imbécil, me merezco mucho más y puedo conquistar a quien yo quiera... no?
-Claro que sí, sos una mujer independiente y lo que estás diciendo es un gran avance. Veo que estos 8 meses de terapia comienzan a dar sus frutos. Realmente sentís que podés seguir adelante sin problemas?- Pregunta Irene sonriendo.
-No, no... qué estoy diciendo. Sin él estoy perdida. No sé quién soy. No sé qué hacer. Ya me acostumbré a estar mal por él. No podría seguir sin mis sufrimientos eternos. Siento que todo vale la pena cuando está conmigo. Es tan gracioso, tan buena persona, no tiene maldad, sabés? Lo voy a llamar, pobre, debe estar muy ocupado con su trabajo. Yo sé que no lo hace a propósito.
-Se nos acabó el tiempo, volvé el martes a las 5.


Hay que saber cuándo parar


Tratando de parecer una despechada egoísta no me fue de lo mejor, ponele. Dándole importancia a las malas noticias, de gente que te odia, de amores de tu vida que no te dan bola. Empezó a surgirme un nuevo aspecto que no conocía, lo imprescindible. Y fue mejor, porque me dí cuenta de que él no era lo que esperaba que fuera, que todo lo que soñé definitivamente, no iba a pasar. Corta la bocha.Igual no significa que no haya tenido nostalgia, no, nada que ver. Esa etapa se redujo a lo menos romántico que me pasó en la vida. Actuar algo que no soy fue una pasión, un sentimiento, no podía parar olé olé olá.Todas las películas me parecían malas, había perdido el criterio en algún lloriqueo. A la gente felíz no la veía, el mate lavado, la ducha fría, no eran problemas. Quedar mal, abrir la caja de fósforos al revés, estaba todo bien. La desesperación crónica, que se yo. Lo crónico es costumbre, no me molestaba.Pero nunca soporté estar tranquila. Estar tranquila no es vida, descansar en paz es estar muerta. Pero tantos ataques de nervios, en vez de ser intranquilidad, son caos. 

Así que junto con lo imprescindible volvió la razón, haciéndome entender que tenía que subir el volumen y sacar la armónica para no escuchar. Y funcionó.