martes, 30 de abril de 2019

Desconfío


Estoy mal, te necesito. Sos como una droga muy fuerte que no me puedo sacar del organismo, y necesito una dosis más, aunque sé que me va a hacer mal, aunque sé que después me voy a quedar más angustiada y más vacía de lo que estaba.
Pero me dolés en todo el cuerpo. Y me duele que nuestra relación se haya vuelto así de tóxica, conmigo sintiendo esto, vos sintiendo algo, aunque yo no sepa qué, y sin poder decirte nada porque te da paja. Porque no lo querés escuchar, porque si no te enterás no pasa.
Quiero terminar con esto que no solo no me hace bien, porque dejó de hacernos bien hace mucho tiempo, me hace MAL. No te quiero más en mi vida, necesito despegarme completamente de vos, que sigas tu camino y yo el mío.
Me manipulás, te aprovechás de tu autosuficiencia, de tu autocontrol, me hacés sufrir y estoy segura de que lo hacés a conciencia. Me ignorás, y me duele. No entiendo para qué querés estar de novio si no existe un lugar en tu vida para otra persona. O capaz es para mí que no existe.
Y no me alcanza el lugar que me das. Estoy harta de tus maneras, de tu desprecio, de que me boludees, de que me ignores, de que me trates como una pelotuda, de que me mientas, de que tengas cara de orto, de ser la última opción, la última en enterarse, siempre la última en todo, cuando se supone que soy quien está al lado tuyo para acompañarte y vos a mí.
No me contás nada, nunca te abriste conmigo. De verdad no entiendo para qué estuviste de novio todo este tiempo y ME CANSÉ. Quiero terminar y no voy a volver nunca.
Realmente espero que cuando te extrañe, pueda leer todo esto que estuve escribiendo en estos meses, o vaya a terapia y lo pueda resolver. Que sos una mierda que solo piensa en sí misma y que nunca te importé de verdad.
No te quiero ver nunca más, aunque me vaya a doler en el alma y en todo el cuerpo, en cada hueso y  cada puta vez que respire todos los días, porque sé que te voy a extrañar y voy a sufrir.
Pero te vengo extrañando y vengo sufriendo hace por lo menos un año, estoy acostumbrada.

domingo, 28 de abril de 2019

Parque acuático


No sé qué es eso que siento cuando toco tu piel, cuando te beso el cuello. Es hermoso pero a la vez triste, como si todo el tiempo te estuvieras por ir, o yo me estuviera por ir. Es la sensación de que no importa qué tan cerca, qué tan adentro te tenga, no me va a alcanzar nunca.
Hace muchos años que estamos juntos, y creo que hace mucho tiempo ya nos debemos un replanteo de nuestra relación. Definitivamente no es la misma que fue en un principio: en aquel entonces nos motivaba lo nuevo, la excitación, el futuro, el crecer juntos, el gustarnos y admirarnos. Me pregunto qué nos motiva hoy, después de tanto tiempo, destiempo, desgano, rutina, peleas, rencores, fastidios de por medio. Desgaste.
Vos tenés tu vida y tus intereses, y yo tengo los míos, muy distintos a los tuyos. Vos tenés tus maneras y yo tengo las mías, y me empeño en sentir que son peores o menos válidas que las tuyas.
Nunca me vas a alcanzar, nunca voy a tener suficiente de vos, porque no sos lo que quisiera que fueras. Tendré que aprender a dejar ir a ese chico hermoso con la sonrisa más linda del mundo, porque no sos más él. Sos otro.
Tendré que aprender a amar a ese otro o aceptar que no lo amo y seguir.
Te amé, no sé si te amo hoy. No sé si soy feliz al lado tuyo, tampoco sé si mi felicidad tiene que estar relacionada sí o sí con vos, no sé si es justo ponerte ese peso encima.
Lamento que no haya funcionado. Te voy a extrañar mucho, seguramente llore mucho, son muchos años. Es muy difícil. Pero me parece que es momento de dejarnos ir.