domingo, 7 de septiembre de 2025

Más de lo mismo

Me siento en el mismo lugar en el que me sentía en en el 2016 cuando me enteré que no iba a estar en año nuevo una semana antes. 

Entendí que no hay nada que yo pueda hacer, no hay buena energía que yo pueda tener, ganas de motivarlo, de hacerlo reír, de sacarlo a pasear o de viaje, de hacerle sorpresas. Nada de lo que haga sirve para que él me quiera más, para que me de lo que necesito: una vida de pareja en la que somos dos. 

Y ya me duele demasiado que minimice mis sentimientos, que me ridiculice cuando le digo lo que me pasa, que se tome todo a mal y saque su carta comodín: para vos nunca soy suficiente y todo es un reclamo. No importa que le haya explicado un millón de veces que las cosas que me angustian de la pareja son válidas y no son un reclamo. Que si no hay buena comunicación entre nosotros no vamos a poder mejorar. Que es necesario que hagamos ajustes. 

Él quiere estar conmigo para las cosas buenas y placenteras (y hasta ahí, porque yo hago malabares para hacer planes juntos, para coger una vez por mes al menos), pero no quiere que le rompa las pelotas. En lo más mínimo que me interponga entre él y sus planes de pibe inmaduro soltero.

Estoy cansada de llorar por él, que no se lo merece, que no me cuida, me da lo mínimo indispensable y espera que le haga un monumento y me alcance, que me conforme simplemente con que esté ahí. Que me conforme con que no es un forro de mierda. Y en verdad no lo es, al menos no en la superficie, al menos no de una forma fácil de explicar. Pero me manipula.

Hablo cosas con la psicóloga y ella me da la razón. Mis amigas también. Mi vieja lo quiere muchísimo pero cuando le cuento nuestros problemas me dice que me tendría que separar, que no puedo estar toda la vida tironeándolo, por mucho que lo ame. Pero cuando hablo con él, de pronto no tiene sentido lo que le estoy planteando, de pronto es ridículo, no tiene lugar. 

Él jura que piensa en mí todo el tiempo y que soy su prioridad. Si es así, por qué siento desde que estamos juntos que no? Que me deja de lado, que nunca soy lo más importante para él? Y me dice que no tengo que ser lo más importante, que estoy a la par de sus amigos. Y me da a entender que si espero otra cosa soy una tóxica.

Y yo no quiero que se aleje de sus amigos, pero nosotros 2, en teoría, estamos armando un proyecto de vida juntos. En teoría, yo voy a ser la mamá de sus hijos. Y ser su compañera de vida me debería ubicar en un lugar especial, ¿cómo se lo explico a alguien que no me quiere entender?

No sé por qué me cuesta tanto separarme de él. Son demasiados años y sé que me da miedo la soledad, perder amigos, perder amor, perder familia, perder pertenencia, perder posibilidades. Pero no quiero mirar para atrás en 30 años y sentir que desperdicié 40 años de mi vida al lado de una persona que nunca me valoró.

No sabe lo que valgo, no sabe lo que tiene. No me cuida, me hace llorar, me destrata, me deja hablando sola, no me coge, no me hace detalles, no me escucha, no atiende mis necesidades. Yo ya dejé de esperar que le nazcan cosas, pero incluso pidiéndoselas no me las da. Ayer me preguntó, ¿qué querés, que te haga un acting de algo que no me pasa? Como si yo estuviera pidiendo superficialidades y no un lugar al lado suyo, en su corazon más allá de en su día a día.

Creo que mudarme con él no fue un error, porque yo tenía que vivir esto para saber que no funciona. Que me queda corto, que soy infeliz. Me da mucho miedo no encontrar nunca a nadie que me entienda y me quiera. Yo sé que él me quiere pero desde la apatía, desde la incapacidad de ponerse en mis zapatos. A él todo le da lo mismo, y a mí no. Mi vida, mi tiempo, no me dan lo mismo. Yo estoy dejando de vivir un montón de experiencias por elegir estar al lado suyo. 

sábado, 15 de marzo de 2025

Hinchada las pelotas mal

Ayer fuimos a terapia de pareja. Hoy siento culpa, tristeza, distancia. Entre nosotros, vos que leés y yo que escribo, puedo ser franca. Él no se va a enterar. Pero en realidad, lo que pienso y siento, es que todo se resolvería si él fuera distinto. Quizás en el fondo el problema sí sea que yo lo quiero cambiar.

Es más complicado de lo que parece, porque hay muchas cualidades suyas que me encantan y de las que me enamoré. No quiero cambiarlo por completo, amoldarlo a mi manera. Pero sí me encantaría que disfrutara más de las cosas, que tuviera mejor humor, que estuviera más disponible. Que no sintiera todo como un reclamo.

Él me dice que me ama, y me lo dice tanto que le tengo que creer. Pero yo no lo siento de su lado. Siempre todo lo que no tenga que ver con nosotros es más importante. Si organizamos un viaje, que es para los dos y nos entusiasma a los dos, lo organizo enteramente yo. Él no participa más que de la decisión final, porque me da demasiada cosa sacar hoteles, excursiones, pasajes, etc, sin siquiera consultarle. Si decidimos irnos a vivir juntos, busco yo. Él ni una vez me mostró un dpto o una casa o algo que le gustara. Y acepta las propuestas que le hago, viene y firma el contrato de alquiler, y en el momento yo sé que está feliz.

Ah, pero después, se queja. Que hacemos todo a mi manera, que no lo considero. Que soy mala, déspota, que lo obligo a hacer cosas que no quiere......

Esa versión es falsa. Esa no es la historia verdadera. La realidad es que el que no me considera, es él. Él quiere vivir conmigo. Él quiere viajar conmigo. Él quiere estar conmigo. Pero jamás mueve un dedo por nada de eso. Siempre su trabajo, quehaceres e intereses son prioridad, y cualquier decisión que tenga que ver con la pareja, puede esperar por toda la eternidad. 

Si yo no hubiese encontrado este departamento del que ahora se queja tanto, no estaríamos viviendo juntos. Porque jamás se ocupó de buscar otro. Si yo no hubiera insistido para sacar pasajes y organizado todo yo, jamás hubiésemos viajado. Si yo no le hubiera pedido, jamás hubiese barrido o pasado el trapo, y puede pasar más de un año sin limpiar el inodoro, me arriesgo a decir que un alquiler entero de dos años. 

Y ahora estoy intentando con acciones y hechos por todos los medios encontrarles una solución a nuestros problemas, porque estoy cansada de pasar días enteros discutiendo sin llegar a nada. Ok, tenemos un montón de diferencias, las tenemos identificadas. Qué podemos hacer con eso? Hay algo de todo esto que no tenga solución? Y él en vez de ponerse las pilas para laburar como equipo y ser nosotros frente al problema, sigue en la queja, sigue atacado, me habla mal. Es incapaz de expresarse con amor.

Me tira 500 palos y yo así y todo le digo cosas lindas, que lo admiro, que quiero verlo hacer lo que le gusta, que me gustaría verlo feliz, que tenerlo en mi vida habla bien de mí. Y tengo la madurez suficiente para marcarle los ajustes que creo que necesito de su lado, que no son tantos ni tan profundos (básicamente que necesito que se involucre en la vida de pareja, que tome la iniciativa, más de lo mismo, lo que vengo escribiendo acá arriba), e igual ser amorosa y no hablarle mal.

Él es incapaz. Todo lo piensa en términos de ganar o perder, de tener razón o no. Se victimiza y me tiene demasiado cansada. Cansada de remar sola. Eso es lo que vengo haciendo, estoy remando sola una relación y arrastrándolo porque sino él no avanza.

Y yo asumo toda esa responsabilidad, quizás en el fondo no es que lo haya querido cambiar sino que lo apuré? No. Tampoco. Hace 10 años que estoy con él.

Él me dice que no valoro todos los cambios que hizo por mí, y me lo dice con lágrimas en los ojos. Y de qué cambios habla? De cambiar su forma de vestir. Discúlpenme, pero se viste igual que el día que lo conocí. Él tiene un resentimiento con la sociedad que me atribuye a mí, yo la ligo de rebote. Se sienta incomprendido o que no encaja, y la culpa es mía. Yo soy la representante de todo lo que él odia de la sociedad.

Y estoy bastante cansada ya la verdad. Existirá un hombre que pueda ser mi pareja, PAR? 

martes, 30 de abril de 2019

Desconfío


Estoy mal, te necesito. Sos como una droga muy fuerte que no me puedo sacar del organismo, y necesito una dosis más, aunque sé que me va a hacer mal, aunque sé que después me voy a quedar más angustiada y más vacía de lo que estaba.
Pero me dolés en todo el cuerpo. Y me duele que nuestra relación se haya vuelto así de tóxica, conmigo sintiendo esto, vos sintiendo algo, aunque yo no sepa qué, y sin poder decirte nada porque te da paja. Porque no lo querés escuchar, porque si no te enterás no pasa.
Quiero terminar con esto que no solo no me hace bien, porque dejó de hacernos bien hace mucho tiempo, me hace MAL. No te quiero más en mi vida, necesito despegarme completamente de vos, que sigas tu camino y yo el mío.
Me manipulás, te aprovechás de tu autosuficiencia, de tu autocontrol, me hacés sufrir y estoy segura de que lo hacés a conciencia. Me ignorás, y me duele. No entiendo para qué querés estar de novio si no existe un lugar en tu vida para otra persona. O capaz es para mí que no existe.
Y no me alcanza el lugar que me das. Estoy harta de tus maneras, de tu desprecio, de que me boludees, de que me ignores, de que me trates como una pelotuda, de que me mientas, de que tengas cara de orto, de ser la última opción, la última en enterarse, siempre la última en todo, cuando se supone que soy quien está al lado tuyo para acompañarte y vos a mí.
No me contás nada, nunca te abriste conmigo. De verdad no entiendo para qué estuviste de novio todo este tiempo y ME CANSÉ. Quiero terminar y no voy a volver nunca.
Realmente espero que cuando te extrañe, pueda leer todo esto que estuve escribiendo en estos meses, o vaya a terapia y lo pueda resolver. Que sos una mierda que solo piensa en sí misma y que nunca te importé de verdad.
No te quiero ver nunca más, aunque me vaya a doler en el alma y en todo el cuerpo, en cada hueso y  cada puta vez que respire todos los días, porque sé que te voy a extrañar y voy a sufrir.
Pero te vengo extrañando y vengo sufriendo hace por lo menos un año, estoy acostumbrada.

domingo, 28 de abril de 2019

Parque acuático


No sé qué es eso que siento cuando toco tu piel, cuando te beso el cuello. Es hermoso pero a la vez triste, como si todo el tiempo te estuvieras por ir, o yo me estuviera por ir. Es la sensación de que no importa qué tan cerca, qué tan adentro te tenga, no me va a alcanzar nunca.
Hace muchos años que estamos juntos, y creo que hace mucho tiempo ya nos debemos un replanteo de nuestra relación. Definitivamente no es la misma que fue en un principio: en aquel entonces nos motivaba lo nuevo, la excitación, el futuro, el crecer juntos, el gustarnos y admirarnos. Me pregunto qué nos motiva hoy, después de tanto tiempo, destiempo, desgano, rutina, peleas, rencores, fastidios de por medio. Desgaste.
Vos tenés tu vida y tus intereses, y yo tengo los míos, muy distintos a los tuyos. Vos tenés tus maneras y yo tengo las mías, y me empeño en sentir que son peores o menos válidas que las tuyas.
Nunca me vas a alcanzar, nunca voy a tener suficiente de vos, porque no sos lo que quisiera que fueras. Tendré que aprender a dejar ir a ese chico hermoso con la sonrisa más linda del mundo, porque no sos más él. Sos otro.
Tendré que aprender a amar a ese otro o aceptar que no lo amo y seguir.
Te amé, no sé si te amo hoy. No sé si soy feliz al lado tuyo, tampoco sé si mi felicidad tiene que estar relacionada sí o sí con vos, no sé si es justo ponerte ese peso encima.
Lamento que no haya funcionado. Te voy a extrañar mucho, seguramente llore mucho, son muchos años. Es muy difícil. Pero me parece que es momento de dejarnos ir.

sábado, 9 de marzo de 2019

De nada sirve

Me duelen la ausencia constante, los silencios largos, la distancia.
Me duele mucho el amor porque no me sirve de nada.
El problema fue siempre el mismo y lo tengo que poder ver: quiero una vida con vos y no la voy tener.
Porque nunca vas a tener un tiempo libre, siempre vas a tener otro plan, el fin de semana ocupado de pé a pá.
Y yo soñando con el día en que tengas tiempo para mí y poder pasear. Me alimento de momentos felices que duran un segundo al lado de una eternidad.
Me duele en el estómago y en la garganta, me duele físicamente y en el alma. Porque te quise, te quiero y te voy a querer, pero más de 3 años es tiempo suficiente para entender:
Que lo nuestro no va a poder ser.
Que hasta acá llegué.
Que no soy feliz y no es tu culpa.
Quizás vos tampoco seas feliz y eso no te inquiete o no me lo digas. Quizás no creas que esta sea la solución, yo tampoco.
Pero estoy sufriendo y no quiero sufrir más.
Te agradezco el amor, y nos perdono por todo lo que hicimos mal.
No hubo un segundo de todo este tiempo en que no te haya amado, pero el amor no me sirve de nada.