sábado, 29 de marzo de 2014

Do I wanna know?

Es raro cómo gente que supo ser muy importante en tu vida literalmente de un día para el otro deja de hablarte o de tener contacto con vos. Y uno no sabe si esa persona dejó de quererte, o peor, si de golpe pasó a odiarte. Pero por alguna razón uno no pregunta, simplemente pasa a hacer lo mismo que el otro, ignora.

Qué feo ignorar la razón de una actitud que alguien tiene con vos. Que feo, porque de saberla, uno puede tratar de revertir la situación, o dar explicaciones,o putear o disculparse. Pero cuando se ignora el por qué, a uno se le abre en la cabeza el peor abanico de posibilidades: el abanico de culpas. Todas las cosas por las que nos sentimos culpables pasan a ser las posibles razones del enojo del otro. Y ahí sí no se sabe por qué putear o disculparse. Y ahí sí los dos se confunden. Y ahí sí los dos se alejan.

Ignorar los sentimientos de una persona nos lleva a lastimarla, o a lastimarnos. Ojalá pudieras saber si te quiere. Sospechás que sí, pero todavía no lo demuestra. Te hace mal estar así. Necesitás que algo se defina por sí o por no, si no quiere nada con vos te vas y listo. Pero, ¿y si te quiere como vos esperás? 
Lo bueno de la ignorancia es que te mantiene ahí, esperando una respuesta. No te deja irte, por las dudas, te tiene a su merced y queda en uno rendirse o no pero, ¿no nos gusta más ignorar y seguir esperando que tener una certeza de mierda?


Ignoro porque quiero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario