Mejor no hablar de ciertas cosas
Los códigos me cagan la
vida, empecemos por ahí. Son lo peor. Porque siempre, pero siempre, cuando se
trata de vos, nadie respeta los códigos. Te cagan, te mienten, se comen a tu
chico, y vos pones cara de boluda porque es lo mejor que podés hacer. Pero ese
sentimiento de sentirte lo peor cuando rompés un código te lo regalo. Entonces qué
hacemos? Nos abstenemos de las mejores cosas. Creo que lo amo. Es letal. Está
prohibido. Mata el 99% de mis neuronas.
No daña las superficies, elimina olores, no mancha, previene la formación de
hongos y bacterias. Pero no! No se puede. Me lo comería entero, pero no! No se
puede. Y cuando ya se pueda, tampoco se va a poder. Porque los códigos siguen
ahí, acechándote, cagándote la vida; así que cuando corten tampoco. No, no hay
esperanzas, es vivir aceptando lo prohibido. En el momento preciso en el que
buscás inspiración en la botella de un desodorante de ambiente, no estás
inspirada.
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