miércoles, 25 de julio de 2012

Mejor no hablar de ciertas cosas

Los códigos me cagan la vida, empecemos por ahí. Son lo peor. Porque siempre, pero siempre, cuando se trata de vos, nadie respeta los códigos. Te cagan, te mienten, se comen a tu chico, y vos pones cara de boluda porque es lo mejor que podés hacer. Pero ese sentimiento de sentirte lo peor cuando rompés un código te lo regalo. Entonces qué hacemos? Nos abstenemos de las mejores cosas. Creo que lo amo. Es letal. Está prohibido. Mata el 99% de mis neuronas. No daña las superficies, elimina olores, no mancha, previene la formación de hongos y bacterias. Pero no! No se puede. Me lo comería entero, pero no! No se puede. Y cuando ya se pueda, tampoco se va a poder. Porque los códigos siguen ahí, acechándote, cagándote la vida; así que cuando corten tampoco. No, no hay esperanzas, es vivir aceptando lo prohibido. En el momento preciso en el que buscás inspiración en la botella de un desodorante de ambiente, no estás inspirada.

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